Cuando:
22 junio, 2017 – 22 junio, 2018 todo el día
2017-06-22T00:00:00+02:00
2018-06-23T00:00:00+02:00
Donde:
Casa de los Mora
Precio:
Gratis

ISABEL JURADO

La pintura de Isabel es figurativa. No hay una tendencia artística concreta a la cual se pueda adscribir. Existen afinidades con movimientos vanguardistas o pintores clásicos que analizaré posteriormente los cuales han ayudado a configurar un estilo propio. El ejercicio de la pintura parte de los temas cotidianos: niños, ancianos, jóvenes, flores, pájaros, casas, objetos. Después el dibujo y el color ordenan y construyen el espacio para producir sensaciones primarias, a veces intensas, a través de los sentidos: olores, sabores, sonidos. El último paso es crear sentimientos abstractos: dolor, alegría, ira, denuncia. De esta forma se produce un proceso de abstracción desde lo más inmediato y reconocible a lo más universal. Su obra es un naranjo que hunde sus raíces en una sólida formación académica, crece en un tronco fuerte con una clara vocación social, humana y se extiende en ramas que se entrecruzan en su camino, de las que penden brillantes retratos, naturalezas muertas o personajes populares. La magia de sus obras no necesita trucos ocultos. Las modas pasan, su estilo no. Es por eso que los personajes y objetos que pululan en sus cuadros resultan familiares, cercanos, conocidos. Todos proceden de las vivencias personales y los universaliza para que nos veamos reflejados en ellos. Teniendo en cuenta que las etapas se entrecruzan y no quedan bien definidas podemos diferenciar los siguientes periodos:

ACADÉMICA (1966-1976)

Las creaciones propias empiezan a surgir tras unos años en los que realiza numerosas copias de obras clásicas. Se desarrolla fundamentalmente en Madrid y sienta las bases del desarrollo posterior de su obra. Aparece aquí una paleta de colores reducidos que se aplican en planos casi monocromos y oscurecidos, con figuras planas, simplificadas, en ocasiones geométricas, recordando a Cézanne. Todo se reduce a lo esencial, hay que esforzarse en buscar el color exacto para que así aparezca la forma simplificada más claramente. Las referencias a los autores clásicos que afianzan su formación académica en busca de un estilo propio son abundantes a lo largo de su obra en los distintos períodos. Comienzan ahora y se mantienen con el tiempo. No solo se fija en la técnica, también en la temática. De Velázquez aprende a fijarse en las personas más desfavorecidas, a tratarlas con la dignidad que no reciben. No oculta las deformaciones físicas, pero la expresividad de sus ojos o gestos dulcifica la escena con una mirada crítica y lúcida de la sociedad del momento y sobre todo un profundo respeto dando voz con sus pinceles a quien no la tiene, denunciando la inocencia de lo que la naturaleza y el destino les ha reservado. La ética del ser humano que florece cuando atraviesa situaciones difíciles de pobreza, enfermedad o marginación. De Rubens recoge los personajes reales. Esas mujeres llenas de curvas, que seguramente ya habrían tenido algún que otro hijo, de piel flácida en algunos puntos e incluso con celulitis. Goya, con sus pinturas negras, aporta la acción y emoción de los personajes mediante sus gestos, rostros expresivos, deformados, distorsionados, terribles en ocasiones, actitudes pintadas con pincelada enérgica que dejan traslucir el sufrimiento, también el estudio de la luz y la atmósfera que la acercarán al expresionismo progresivamente. De Solana toma los temas populares, las costumbres de la España rural, bailes, tullidos, retratos. Utiliza los maniquís de la misma forma que Isabel utiliza las muñecas. Un repertorio temático que permite contemplar la imagen personal del país. Como Frida Khalo, Isabel cuenta sus propias historias, pero no en primera persona, su vida tormentosa, sus enfermedades, la intimidad femenina de la mujer, esposa y madre que da consuelo y necesita ser consolada, que maneja el dolor físico y emocional propio y ajeno por sí misma, con un mensaje subyacente humorístico: ante el dolor y el sufrimiento hay que reírse de la vida. Ejemplos de la pintura de este momento son “Maniquí con pájaro”, “Margarita”, “Garabatos”, “Manos de papel” y “Sociedad 74”.

EXPRESIONISTA (1976-1986)

Se entiende perfectamente qué atrae a Isabel de este movimiento artístico si tenemos en cuenta que nace a consecuencia de la crisis ideológica y social europea y es un símbolo de rebeldía. Este es el momento en el que el color irrumpe progresivamente en su pintura. Las formas simplificadas y planas van desapareciendo para dar paso a otras en las que la construcción es una parte importante del proceso creador. Esta segunda etapa muestra dos bloques que coinciden en el tiempo con su desplazamiento a Lanzarote y los primeros años en Lucena. Más intensa la primera, más sosegada la segunda. El centro de preocupación es el alma humana, mostrando un universo lleno de deformaciones sutiles que resaltan el estado de ánimo, el componente principal de la angustia humana. Lo emocional y espiritual está por encima de la comprensión analítica. La gestualidad del trazo da un toque poético a las obras de este período. Lo cotidiano, las personas sacadas del entorno próximo que posan para ella unidas al sentimiento profundo, a la mirada personal, hacen que no sea una mera copia de la realidad, transformando ésta en un conjunto exquisito, subjetivo y con un toque de espiritualidad acompasado de un ritmo latente y melódico. El expresionismo se adapta a su universo particular, o dicho de otra manera, de este movimiento tomó solo aquello que la interesó en el ascenso hasta crear su propio estilo, más personal e intuitivo, del que emerge la visión interior del artista, dando mayor importancia a la expresión que a la impresión, no importa si las formas o el equilibrio son sacrificados en este proceso; no importa si la descripción objetiva de la realidad es sustituida por la expresión de los sentimientos. Crea un mundo con un cierto desasosiego, pero no atormenta. Los temas siguen siendo los mismos. El estudio anatómico en sus diferentes estados, personas marginadas, inválidas, deformes, travestidos, conocidos, amigos y familiares. Comienzan a aparecer personajes y paisajes lucentinos. A esta etapa pertenecen obras como “Aún te espero”, “No soy la Venus”, “María”, “Purita en Lanzarote” y “Juegos de ajedrez en Lanzarote”.

POPULISTA (1986-96)

La luminosidad del sur ha acabado definitivamente con los tonos apagados y oscuros del comienzo de su obra. Las composiciones cargadas de luces propias, como las de Sorolla, marcan su estilo a partir de ahora. La luz, el color y la naturaleza andaluza enmarcan las escenas de género, populares, regionales en las que se ven cortijos, olivos, viñas, trigo, frutas, verduras, animales, bailes, fiestas, desnudos y sobre todo personas de diferentes edades y que adoptan las posturas más diversas, atreviéndose a veces con escorzos pronunciados. El hilo conductor de sus pinturas sigue siendo la figura humana, bulliciosa, alegre, aunque con un tono melancólico, son escenas narradas de forma premeditada por una persona culta que investiga lo que no sabe y se informa de lo que desconoce.

Es aquí donde aúna todo lo aprendido de forma que igual podemos ver una veladura, transparencia o brillo en una tela; la luz precisa; el color vibrante que se desparrama en azules, amarillos, rojos, verdes o morados; multitud de objetos y elementos que acompañan a los personajes, de caras alegres, joviales entre las que perviven a veces otras deformadas, angustiadas, monstruosas, a veces absurdas, pero tratadas con ternura. Presta mayor atención al paisaje en el que se mueven las personas, irreal en ocasiones, siempre armónico. Como si se tratara de una secuencia teatral que se ambientara en un escenario imaginario. Algunas son obras de grandes dimensiones en las que se amontonan las personas, murales, trípticos. Plagadas de detalles, como las pinturas de El Bosco. Con especial atención al mundo femenino en el que aparecen pendientes, collares, mantones de manila, volantes, zapatos de tacón, mujeres protagonistas del fado, el flamenco, la copla o las romerías, sensuales, expresivas, enigmáticas, trágicas, amorosas, celosas o simplemente simbólicas. Algunos ejemplos los tenemos en “Lily Litvak sorprende a Lisboa”, “Yaiza y el flamenco” y “Suite lucentina”. Continúa, paralelamente, con los retratos y los estudios de personas famosas. Composiciones de interior donde las muñecas juegan un papel importante. Son las modelos que se sitúan en un teatro imaginario para ser copiadas del natural. Es importante destacar en este momento las interpretaciones que hace de pintores clásicos. La Infanta Margarita, de Las Meninas, de Velázquez o la Cúpula de San Antonio de la Florida de Goya barrocos llenan los lienzos de seres extraños al tema central pero dispuesto de forma armónica. Al verlos podría pensarse que surge otro cuadro desde cada uno de esos rincones. Soledades azules, alegrías amarillas, tristezas naranjas. Ojos de mirada penetrante, muñecas, máscaras, telas, flores, libros, manos fuertes y grandes capaces de soportar los avatares de la vida, rostros dulces, cuerpos sensuales. Historias contadas con pinceles, lápices, espátulas que dejan abierto un interrogante para que lo resuelva el espectador. Los grabados son una parte importante de su producción. Los realiza desde 1986 y recorren un camino similar al descrito en estos apartados según los años en los que se realizan siendo menos importantes en cuanto al número en este último período. Las técnicas utilizadas han sido variadas. El óleo es el más importante. Tiene la peculiaridad de haber creado sus propios pigmentos, así como los que sirven de base a las telas o maderas. Otros utilizados son el pastel, la acuarela, el carboncillo, el grafito, la sanguina, los rotuladores o las tintas chinas. Los soportes también han sido variados: arpilleras, telas de lino, madera, plástico, papel o cartón.

CONSOLIDACIÓN (1996-ACTUALIDAD)

Es el momento donde se afianzan los experimentos y aprendizajes anteriores para dar forma al estilo personal. Las ramas del naranjo que ha ido creciendo durante tantos años se han hecho fuertes, se mezclan y de ellas extrae lo mejor que ha encontrado en cada una. Un expresionismo que respeta las reglas académicas del dibujo subyacente. Un populismo que describe la trascendencia de la existencia cotidiana, impregnado de un realismo mágico, onírico, sensible y emotivo que culmina de forma paralela el recorrido de su experiencia vital. La soledad de los seres que sufren y contemplan la existencia en los rincones del mundo personal, el gusto por la belleza emotiva, transparente, humana, humilde y tierna. El compromiso con el mundo femenino la lleva a representar a una mujer aparentemente tranquila pero poderosa, inquebrantable. Una pintura en definitiva que continúa la búsqueda de lo esencial, de las raíces que se esconden en el ser humano,

con imágenes dominantes rodeadas de múltiples elementos secundarias, plagada de metáforas y atenta a la barbarie y la injusticia social allí donde se produce, ya sean los trenes de Madrid, las personas olvidadas o el trasiego de migrantes en el mundo. El horror vacui traído al lienzo desde los artistas

RAFAEL AGUILERA BAENA

Rafael es un alma bohemia lucentina que lleva en la mente un jardín en el que los pensamientos siembran las semillas que brotan a través de sus pinceles convirtiéndose en flores, animales, objetos y personas. Labra los lienzos como el agricultor sus campos, procurando hacer las cosas bien para tener una buena cosecha. En el menor tiempo posible para ser más eficaz, explosivo, ansioso. Sus obras son un canto a la naturaleza como espejo donde el hombre ve reflejado sus ilusiones, deseos y temores. Los paisajes solitarios y vacíos están poblados de objetos y de vida. Se asoma al vacío del

paisaje lucentino convirtiendo en podaderas las espadas, las lanzas en arados, en instrumentos de paz no de guerra, de cultura, no de sumisión. Da voz en sus cuadros a los hombres que luchan contra su destino, la muerte, la injusticia. Es el hombre el verdadero protagonista de cada una de sus historias contextualizado en el espacio en el que habita que no es otro que la propia naturaleza. Las personas de sus obras son como árboles de hojas caducas que a veces se pierden, para después en el esplendor de la primavera brotar con fuerza. Intuye que el hombre no es nada sin la naturaleza. No se puede estudiar lo humano si no es como la consecuencia de una transformación del hombre sobre la naturaleza, quien no es más que eso, naturaleza. Lo que hay de espiritual en él no es otra cosa que corporalidad modificada y sofisticada. Es por ello que utiliza con frecuencia las metáforas visuales, de este modo vemos proyectadas características en personas, animales y objetos fuera del contexto referencial habitual. Son un recurso para la tarea de la imaginación. podemos agrupar su extensa producción en 4 etapas:

INTUITIVA

La vida rural, el conocimiento de la naturaleza, la luz y el color del Mediterráneo marcan el punto de partida en su pintura. Pinta fantaseando otros mundos con absoluta frescura. Piensa con los ojos, lo oídos, el corazón, reproduce desde el desconocimiento técnico y el gesto espontáneo, desde la observación y la maduración de lo que ve y siente. Es una pintura franca, ausente de normas académicas. Utiliza colores vivos, formas ingenuas, con una temática relacionada con el entorno: vida familiar, tradiciones, representado con imaginación y viveza. Como Rusiñol o Pinazo intenta mostrar la pureza y verdad de su sentimiento, la espontaneidad de su factura, la delicadeza y acierto en el colorido y la facilidad y precisión en la elección del motivo: paisajes, temas costumbristas, carnavales o retratos. Las máscaras han estado presentes desde los orígenes en su pintura como referente a su mundo personal, familiar, de la infancia. Son más importantes de esta etapa las ganas de pintar que los resultados obtenidos.

ACADÉMICA

En este momento aprende de los pintores clásicos. Es consciente de la tradición artística de la que no reniega, sino que, por el contrario, se reconoce deudor. Busca con avidez el contacto con los pintores en museos de Madrid, París o Londres. También amplia el círculo de amistades relacionándose con el mundo del cine, el teatro, la poesía o la pintura. Ahora algunas de sus obras se vuelven más oscuras, perdiendo parte del color momentáneamente. Aparecen los primeros trabajos con rasgos personales y fuertes influencias iniciales impresionistas. En los lienzos se amontonan personajes en manifestaciones callejeras que muestras un mundo gris, sin color. De los clásicos aprende técnicas pictóricas, también a hacerse los pigmentos propios. Su mirada se extiende al pasado: Velázquez, Rembrandt, Tiziano, Goya y al presente. El contacto con la Escuela de Bellas Artes de Madrid le permite adquirir muchos conocimientos. De Alcorlo aprende a hacer una crítica social basada siempre en aspectos de la actualidad. Procurando mantener un lenguaje inteligible, y lo más claro posible para hacerse entender. La pintura es la vía de escape para expresar aquello que no le gusta, sin tapujos. Es el vehículo con el que intenta, con esfuerzos y dolores de vida propia y ajena, con serena e inteligente constancia, comunicarse con el prójimo, dar testimonio de la época y de los hombres que le rodean. Van Gogh le enseña que el arte exige un trabajo obstinado, un trabajo a pesar de las circunstancias o el estado de ánimo y una observación lenta y continua. La pincelada rápida y nerviosa, el color preciso, la observación de la naturaleza y las personas. De Kokoschka recoge la fuerte expresividad. Los colores brillantes que sirven para colorear figuras planas, inspiradas en los grabados japoneses. La búsqueda de lo esencial, captar la personalidad de los retratados, buscar los elementos íntimos que afloran cuando la persona se mueve o habla, los sentimientos. Huye sin embargo del desagrado que produce inicialmente la obra de Kokoschka. Nolde quizás aportara los grandes contrastes entre los diferentes planos de colores. La lista de lo aprendido es larga, terminaré con dos apuntes más: la bidimensionalidad del plano tomado de los cubistas probablemente y el recurso del cuadro dentro del cuadro. Son pocas las ocasiones en las que busca una perspectiva clásica en la composición aunque no por ello personajes y objetos dejan de estar armónicamente entrelazados donde las imágenes se superponen en el plano a modo de collage. El recurso frecuente de incorporar el cuadro dentro del cuadro incorporando así obras de otros pintores a los que admira o referencias a su propia obra y experiencia vital. La temática es muy variada. Especial atención a la figura humana. Siempre atento a los desastres de las guerras del momento, esas calamidades cotidianas que parecen ser normales e inevitables en forma de dolor, tragedia o injusticia, denunciando eternamente el constante drama humano que pasea cada día por la calle, con mirada crítica y valiente, sabedor de lo que supone el viaje al infierno que a veces nos depara la vida.

EXPRESIONISTA

Interesado en las transformaciones de las personas que, a la manera de Chagall muestra los acontecimientos cotidianos en una permanente fiesta de color y luz. “La transición” pintada en 1979 supone un punto de ruptura en su obra. Aparecen las manchas de color enormemente sintetizadas. Desarrolló en esta etapa un estilo pictórico expresivo y colorista cada vez más personal, muy vinculado a sus experiencias vitales, a las tradiciones religiosas, sin ser hombre especialmente religioso y a las escenas populares, a menudo imbuidas de una exquisita inspiración poética. El uso singular del color y la forma deriva en parte del expresionismo. Su obra es una combinación de evocaciones, fantasía personal y folclore andaluz. Repleta de enigmas no siempre fáciles de descifrar. Los rojos, verdes, azules o amarillos intensos juegan un papel clave en sus obras, al igual que ocurrió a todos los pintores fauvistas. Su pintura se hace cada vez más limpia y luminosa. La pincelada pasa a ser más atrevida y segura, deformando los contornos de las figuras, pero sin dejar de ser formas humanas que muestras cuerpos desnudos o vestidos, sugerentes, evocadores, eróticos, intimistas, llenos de vida, de mirada limpia y profunda que nos observan a veces de forma inquietante. Los ojos son algo más que un signo de la anatomía, son la puerta de entrada a un mundo interior que dan sentido a lo invisible, aquello en lo que el tiempo se detiene y se proyectan los símbolos, el toque de atención a la conciencia ética y estética. Como los suyos, a los que no pasan desapercibidos hechos como la caza de animales, o las corridas de toros, ante los que protesta. Las referencias a García Lorca, Nacha Guevara o Van Gogh ocupan una parte importante de sus obras, también retratos y autorretratos. Comienza a hacer murales con sus alumnos, se desplaza hasta Italia o Portugal. En ellos aparecen los personajes más variopintos, de toda clase y condición humana formando una espléndida galería de retratos inmersos en un paisaje rural o urbano poblado de numerosos objetos, animales y plantas: carros de labranza, mariposas de aceite, tazas, tazones, platos, perros, gatos agazapados entre la vegetación, caballos,palomas, pájaros, gallos, toros, recuerdos infantiles añorados, paisajes y naturalezas que parten del origen, de Casatejada, escenas campestres de olivares, viñas, trigales. Provocador de conciencias no desaprovecha la oportunidad de denunciar con sus pinceles la Guerra del Golfo o las protestas de las mujeres en la Plaza del Dos de Mayo. El aparente descuido dibujístico esconde la voluntad de crear de forma cuidadosamente descuidada. Líneas continuas, sin arrepentimientos, sin marcha atrás. Naturaleza irreal, desbordante donde cada uno de los elementos nos resultan familiares, desbordante, metamorfoseada, formas cambiantes que buscan el hueco en la tela. crear su propio estilo sin tener que encasillarse en ninguno ajeno. Los temas son plurales en las diferentes etapas, determinados por las vivencias personales y el estado de ánimo. Algunos son recurrentes en el tiempo: la marginación, la injusticia, la guerra. Es por ello que los grupos de personas que pinta denuncian los hechos de cada momento. Las flores son una forma de renacer constantemente que igual pueden expresar alegría o tristeza recordando su vocación de jardinero. El retrato es otro de los géneros más frecuentes, buscando la interpretación psicológica del personaje, evitando la reproducción exacta de la realidad, el artista crea, inventa no copia. La realidad inventada aparece en otros temas de la naturaleza o los animales. Las técnicas también son plurales. El óleo es el que mejor se acomoda a sus necesidades, las ceras las utiliza sobre todo en sus comienzos, el pastel lo ha utilizado en los retratos, el lápiz permanece en sus obras de forma discontinua permite un análisis detallado de gran efectividad en los retratos, el acrílico le permite una mayor espontaneidad, las acuarelas, bolígrafos, rotuladores. Los grabados también son una parte importante de su producción. Aparecen en ellos algún elemento más surrealista y algunos temas mitológicos. También trabaja la escultura con cerámica y esmaltes.

GEOMÉTRICA

Esta última etapa une la pintura con el grafismo geométrico de pureza cromática. Formas muy esquemáticas y expresivas. Planos grandes de color, pinceladas tranquilas. Lo más esencial de las composiciones se reduce a sus aspectos cromáticos, formales y estructurales. Sigue dentro de una pintura figurativa pero cada vez más próxima a la abstracción. Quizás porque, como él mismo reconoce, es tan simple la abstracción que le parece poco. Quizás porque no quiere apartarse de la figuración aunque su obra contenga una parte importante de abstracción. La razón, la lógica y el cálculo organizan la obra. Forma y color revelan equilibrio y unidad. Pinta fantasías evocando otrosmundos. Mantiene la idea principal constante a lo largo de su obra: un canto a la vida, personajes vigorosos de caras verdes, rojas o amarillas con toques irónicos. Perfecta conexión entre un mundo fantástico, onírico, imaginario, irreverente a veces y el mundo real, los sentimientos y la razón, lo bueno y lo malo, el gozo y el drama, miserias y grandezas, los contrastes eternos de la humanidad continúan interrogándonos a través de los ojos que siguen mirándonos, las bocas que nos siguen hablando. Fondos que se funden con las figuras principales huyendo de perspectivas convencionales. Rostros potentes que emergen de fondos caóticos. Un jardín eterno sin oscuridad, sin agresividad, sin sufrimiento en el que todos podríamos vivir. Vanguardista a la vez que clásico,figurativo a la vez que abstracto, geometrización de las formas y fuerza expresiva del color, en definitiva alguien que ha logrado.

Pilar Jiménez. Historiadora de Arte Contemporáneo

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